El Metro: Historias para no dormir

Desde que llegué a Madrid las escaleras del metro de Plaza de España estuvieron en una larga y lenta ventana de mantenimiento. Hoy estaba funcionando a la perfección. Daba un poco de pena ver a gente con pedazo de maletas bajando ese pedazo de tramo a pié, pero bueno, ya funcionan.

Por otro lado, el Domingo unos cuantos fuimos a patinar sobre hielo al Palacio del Hielo, en el metro Canillas. Me monté en el metro en Batán y en Plaza de España se montan cinco tíos de entre 30 y 35 años, y al instante aparecen tres tías de entre 35 y 40 años gritando, amenazando y la de mi madre. Yo es que soy un poco pasota, no me gusta meter en los temas de los demás, pero pude ver como la gente de todo el vagón miraba con expectación mientras las 3 tias seguían gritándoles. Al final uno se debió cansar de oir lo que decían o algo y podía ver (que no oir) como las mandaba a la mierda.

Bueno, hago trasbordo en Alonso Martínez y me montó en la línea 4. A la altura de Goya un tío que parecía de lo más normal y andaba por el andén empieza a tirarle de los pantalones a un tío que iba con una maleta enorme mientras entraba en el vagón. Mientras le tiraba de los pantalones intentaba meterle las manos en los bolsos supongo que intentando robarle la cartera.

He visto dormir a gente en la calle, gente gritando sin sentido, una menor prostituyéndose, pero jaleos como estos son cosas que no me dejan indiferente.

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